Capítulo 63: La Nochebuena - Page 7 of 7

- Si me quisieseis ayudar...

- Estoy muy débil –contestó el desconocido, que se dejó caer poco a poco en el suelo, apoyándose con ambas manos en tierra-, estoy herido... hace dos días que no he comido ni dormido... ¿No ha venido ninguno esta noche?.

El hombre permaneció pensativo contemplando la interesante fisonomía del muchacho.

- ¡Escucha! –continuó en voz más débil-; habré muerto también antes que venga el día... A veinte pasos de aquí, a la otra orilla del arroyo, hay mucha leña amontonada; tráela, haz una pira, pon nuestros cadáveres encima, cúbrelos y prende fuego, mucho fuego hasta que nos convirtamos en cenizas...

Basilio escuchaba.

- Después, si ningún otro viene... cavarás aquí, encontrarás mucho oro... y todo será tuyo. ¡Estudia!.

La voz del desconocido se hacía cada vez más inteligible.

- Ve a buscar leña... quiero ayudarte.

Basilio se alejó. El desconocido volvió la cara hacia el Oriente y murmuró como orando:

- ¡Muero sin ver la aurora brillar sobre mi patria...!, vosotros, que la habéis de ver, saludadla... ¡no os olvidéis de los que han caído durante la noche!.

Levantó los ojos al cielo, sus labios se agitaron como murmurando una plegaria, después bajó la cabeza y cayó lentamente en tierra...

Dos horas más tarde. Hermana Rufa estaba en el batalan [15] de su casa haciendo sus abluciones matinales para ir a misa. La piadosa mujer miraba al cercano bosque y vio subir una gruesa columna de humo; frunció las cejas y llena de santa indignación exclamó:

- ¿Quién será el hereje que en día de fiesta hace kaiñgin?. [16] ¡Por eso vienen tantas desgracias!. Prueba ir al Purgatorio y verás si te saco de allá, salvaje!.

[15] Especie de azotea pequeña generalmente en la parte de atrás de la casa cerca de la cocina donde se almacenan platos y utensilios de cocina y tinajas para el agua. Es aquí donde se lavan los cacharros y suele tener una palangana para hacer abluciones, etc. En las casas más pequeñas el batalán es simplemente un pequeño espacio añadido y sobresaliendo a la ventana de la cocina.

[16] En tagalog, quema de terreno, incluido bosque, en preparación para plantar. La hermana Rufa se escandaliza del trabajo en contra del mandamiento de santificar las fiestas.
Hasta la horrorosa degradación medioambiental a raiz del fin de la segunda guerra mundial Filipinas estaba casi totalmente cubierta de bosque tropical y el sistema secular de agricultura en zonas apartadas incluía el 'kaiñgin.' La ecología del bosque tropical difiere marcadamente de la de los bosques de zonas templadas en que el bosque tropical no tiene practicamente 'humus', todos los nutrientes del bosque son detritus de los arboles acumulados en la superficie y sometidos a la acción rápida de descomposición bacterial que los hace absorbibles casi inmediatamente a las raices de los árboles. Al quemar el bosque sólo quedan nutrientes en la superficie para unos dos o tres años y la erosión provocada por las lluvias en ausencia de factores como las raices de los árboles que la eviten deja expuesta la capa de arcilla donde sólo crece el 'cogón,' una clase de hierba alta. Mientras la población en zonas de kaingin se mantuvo a niveles bajos y los kaingineros cultivaban zonas en rotación se pudo mantener una balanza aceptable entre las quemas y las necesidades del bosque para subsistir. Al nivel actual de población ese equilibrio es imposible. Esto ha contribuido a que en Filipinas haya hoy menos de un 10% de cobertura de bosque en contraste con un 95% o más en tiempos de Rizal.

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humáhalík sa yapak