Capítulo 7: Simoun - Page 5 of 7

—¿Qué son las dolencias físicas comparadas con las dolen-cias morales? preguntó; ¿qué es la muerte de un hombre antela muerte de una sociedad? Un día usted será tal vez un granmédico si le dejan curar en paz; pero más grande será todavíaaquel que infunda nueva vida en este pueblo anémico! Usted¿qué hace por el país que le dió el ser, que le da la vida y leprocura los conocimientos ? No sabe usted que es inútil la vidaqne no se consagra á una idea grande? Es un pedruzco per-dido en el campo sin formar parte de ningun edificio.

—No, no señor, contestó Basilio modestamente; yo no mecruzo de brazos, yo trabajo como todos trabajan para levantarde las ruinas del pasado un pueblo cuyos individuos seansolidarios y cada uno de los cuales sienta en sí mismo laconciencia y la vida de la totalidad. Pero, por entusiasta quenuestra generacion sea comprendemos que en la gran fábricasocial debe existir la subdivision del trabajo; he escogido mitarea y me dedico á la ciencia.

— La ciencia no es el fin del hombre, observó Simoun.

—A ella tienden las naciones más cultas.

— Sí, pero como un medio para buscar su felicidad.

—La ciencia es más eterna, es más humana, más universal !replicó el joven en un trasporte de entusiasmo Dentro dealgunos siglos cuando la humanidad esté ilustrada y redimida,cuanda ya no haya razas, cuando todos los pueblos seanlibres, cuando no haya tiranos ni esclavos, colonias ni metró-polis, cuando rija una justicia y el hombre sea ciudadano delmundo, solo quedará el culto de la ciencia, la palabra patrio-tismo sonará á fanatismo, y al que alardee entonces de virtudespatrióticas le encerrarán sin duda como á un enfermo peligroso.á un perturbador de la armonía social.

Simoun se sonrió tristemente.

— Sí, sí, dijo sacudiendo la cabeza, mas, para que llegue eseestado es menester que no haya pueblos tiranos ni pueblosesclavos, es menester que el hombre sea á donde vaya libre,sepa respetar en el derecho de cualquiera el de su propiaindividualidad, y para esto hay que verter primero muchasangre, se impone la lucha como necesaria... Para vencer alantiguo fanatismo que oprimía las conciencias fué -menesterque muchos pereciesen en las hogueras para que, horrorizadala conciencia social, declarase libre á la conciencia individual.Es menester tambien que todos respondan á la pregunta quecada día les dirige la patria cuando les tiende las manos enca-denadas! El patriotismo solo puede ser crimen en los pueblosopresores porque entonces será la rapiña bautizada con unhermoso nombre, pero por perfecta que pueda ser la humanidadel patriotismo será siempre virtud en los pueblos oprimidosporque significará en todo tiempo amor á la justicia, á la liber-tad, á la dignidad misma. Nada pues de sueños quiméricos,nada de idilios mujeriles! La grandeza del hombre no está enanticiparse á su siglo, cosa imposible por demas, sino en adivi-nar sus deseos, responderá sus necesidades y guiarle á marcharadelante. Los genios que el vulgo cree se han adelantadoal suyo, solo aparecen asi porque el que los juzga los ve desdemuy lejos, ó toma por siglo la cola en que marchan los reza-gados!