Capítulo 24: Sueños - Page 5 of 6

Pero Paulita había oido decir que para ir al pueblo de Isaganiera necesario pasar por montañas donde abundaban pequeñassanguijuelas, y á este solo pensamiento, la cobarde se estremecíaconvulsivamente. Comodona y mimada, dijo que solo viajaríaen coche ó en ferro carril.

Isagani, que había olvidado todos sus pesimismos y solo veíaen todas partes rosas sin espinas, respondía:

— Dentro de muy poco, todas las islas van á estar cruzadasde redes de hierro,

Por donde rápidas

Y voladoras

Locomotoras

Corriendo irán

como dijo uno; entonces los rincones más hermosos del archi-piélago estarán abiertos á todos...

—Entonces, pero ¿cuándo? Cuando sea una vieja...

—Bah! no sabes lo que podemos hacer dentro de algunosaños, contestó Isagani; no sabes la energía y el entusiasmoque en el pais se despiertan despues de un letargo de siglos...España nos atiende; nuestros jóvenes en Madrid trabajannoche y día y dedican á la patria toda su inteligencia, todos susinstantes, todos sus esfuerzos; voces generosas se unen allá á lasnuestras, políticos que comprenden que no hay mejor lazo quela comunidad de intereses y sentimientos; se nos hace justicia ytodo augura para todos un brillante porvenir!.. Verdad es queacabamos de sufrir un pequeño desastre, nosotros los estudi-antes, pero la victoria va triunfando en toda la línea... estáen todas las conciencias! La traidora derrota que sufrimosatestigua las últimas boqueadas, las últimas convulsiones delmoribundo! Mañana seremos ciudadanos de Filipinas, cuyodestino será hermoso porque estará en amantes manos; oh, sí!el porvenir es nuestro, lo veo de rosa, veo el movimiento agitar lavida en estas regiones largo tiempo muertas, aletargadas... Veosurgir pueblos á lo largo de los caminos de hierro, y por dondequiera fábricas, edificios corno aquel de Mandaloyon !... Oigoel vapor silbar, el traqueteo de los trenes, el estruendo delas máquinas... miro subir el humo, su potente respiracion, yaspiro el olor de aceite, el sudor de los monstruos ocupados enincesante faena... Ese puerto, de gestacion laboriosa, ese riodonde parece agoniza el comercio, los veremos llenos de más-tiles y nos darán una idea del invierno en los bosques deEuropa... Este aire puro y estás piedras tan limpias se llena-rán de carbon, de cajas y barriles, productos de la industriahumana, pero, no importa! iremos en rápido movimiento, encoches cómodos, á buscar en el interior otros aires, otros panoramas en otras playas, más frescas temperaturas en las faldasde los montes... Los acorazados de nuestra marina guardaránlas costas; el español y el filipino rivalizarán en celo pararechazar toda invasion extrangera, para defender vuestroshogares y dejaron á vosotras reir y gozar en paz, amadas yrespetadas. Libres del sistema de explotacion, sin despechosni desconfianzas, el pueblo trabajará porque entonces el trabajodejará de ser infamante, dejará de ser servil, como imposicional esclavo; entonces el español no agriará su carácter con ridí-culas pretensiones despóticas y, franca la mirada, robusto elcorazon, nos daremos la mano, y el comercio, la industria, laagricultura, las ciencias se desenvolverán al amparo de la liber-tad y de leyes sabias y equitativas corno en la próspera Ingla-terra...

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hanggáng sa labì ng hukay