Capítulo 14: Una Casa De Estudiantes - Page 8 of 9

—Eso precisamente le contestaron al P. Irene, continuóMakaraig, y él replicó que era buena ocasion aquella para quereviva, y aprovechándose de la presencia de D. Custodio, unode los vocales, propuso que en el acto se nombrase una comi-sion, y vista y conocida la actividad de D. Custodio se le nom-bró ponente y ahora está el espediente en sus manos. D. Custodioprometió despacharlo en todo este mes.

—¡Viva don Custodio!

— Y si don Custodio dictamina en contra? preguntó el pesi-mista Pecson.

Con eso no contaban, embriagados con la idea de que elasunto no se archivaba. Todos miraron á Makaraig para saberqué se resolvía.

—La misma objecion se la he hecho al P. Irene, pero consu risa picaresca me dijo: Hemos ganado mucho, hemosconseguido que el asunto se encamine hacia una solucion, elenemigo se ve obligado á aceptar la batalla... si podemosinfluir en el ánimo de don Custodio para que, siguiendo sustendencias liberales, informe favorablemente, todo está ga-nado; el General se muestra en absoluto neutral.

Makaraig se detuvo.

—Y cómo influir? preguntó un impaciente.

—El P. Irene me indicó dos medios...

— ¡El chino Quiroga! dijo uno.

—Ca! Valiente caso hace de Quiroga...

—Un buen regalo !

—Menos, se pica de incorruptible.

— Ah ya, ya lo sé! esclamó Pecson riendo; Pepay la bai-larina.

—Ah, sí ! Pepay la bailarina! dijeron algunos.

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may lakás ng bibíg