Capítulo 14: Una Casa De Estudiantes - Page 4 of 9

A Sandoval no le gustaba el giro dialogado y guason de laconversacion. Por aquel camino no podía asomar ningun dis-curso que valga la pena.

—No tome usted á guasa las cosas, exclamó; se trata decosas muy serias.

—Líbreme Dios de guasearme cuando hay frailes de pormedio!

— Pero, y en qué pueden basarse..?

— En que teniendo que ser nocturnas las horas de clase,continuó Pecson con el mismo tono como si se tratase defórmulas conocidas y sabidas, se puede invocar como incon-veniente la inmoralidad como con la escuela de Malolos...

—Otra! Pues y no se cobijan acaso bajo el manto oscuro dela noche las clases de la Academia de Dibujo, y los novenariosy procesiones?...

— Atenta á la dignidad de la Universidad, continuó el gordosin hacer caso de la observacion.

—¡Que atente! la Universidad tiene que plegarse á las nece-sidades de los estudiantes. Y á ser eso cierto ¿qué es Uni-versidad entonces? Es una institucion para que no se aprenda?Se han reunido acaso unos cuantos hombres apellidando cienciaé instruccion para impedir que se instruyan los otros?

—Es que las iniciativas que vienen de abajo se llamandescontento...

— Y proyectos las que vienen de arriba, insinuó otro: ahíestá la Escuela de Artes y Oficios!

—Poco á poco, señores, dijo Sandoval; yo no soy frailero,conocidas son mis ideas liberales, pero al César lo que es delCésar! De esa escuela de Artes y Oficios, de la que soy eldefensor más entusiasta y cuya realizacion habré de saludarcomo la primera aurora para estas bienaventuradas islas, de esaEscuela de Artes y Oficios se han encargado los frailes...

—O el perro del hortelano que es lo mismo, añadió Pecsoninterrumpiendo otra vez el discurso.

—Vamos p—! dijo Sandoval furioso por la interrupcion yperdiendo el hilo de su periodo; mientras no sepamos nadamalo, no seamos pesimistas, no seamos injustos sospechandode la libertad é independencia del gobierno....

É hizo en hermosas frases la apología del gobierno y de susbuenas propósitos, tema que Pecson no se atrevió á interrumpir.

—El gobierno español, decía entre otras ¡rases, os ha dadotodo, no os ha negado nada! Tuvimos en España el absolutismo, yabso utismo tuvisteis, los frailes cubrieron nuestro suelo con susconventos y conventos ocupan la tercera parte de Manila; enEspaña rige el garrotte, y el garrote aquí es la última pena; somoscatólicos y os hicimos católicos; fuimos escolásticos y el escolas-ticismo brilla en vuestras aulas, en fin, señores, lloramos cuandollorais, sufrimos cuando sufrís, tenemos los mismos altares, elmismo tribunal, los mismos castigos, y justo será que os demostambien nuestros mismos derechos y nuestras mismas alegrías.

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