Capítulo 12: Placido Penitente - Page 4 of 7

—Sopla! pues un dominico! Por eso acuden los Padres álos estudiantes. Anda, larga tres 6 cuatro pesos para que veanque somos espléndidos ! Que no se diga jamás que para levantar

una estátua han tenido que acudir á sus propios bolsillos.Vamos, Placidete, que no es dinero perdido!

Y acompañó estas palabras con un guiño significativo.Plácido recordó el caso de un estudiante que ganaba cursosregalando canarios, y dió tres pesos.

—Mira, ¿sabes? escribiré claro tu nombre para que elprofesor lo lea, ves? Plácido Penitente, tres pesos.

Ah!escucha! Dentro de quince días es la fiesta del profesor deHistoria Natural... Sabes que es muy barbian, que no ponenunca faltas ni pregunta la leccion. Chico, hay que seragradecidos!

—¡Es verdad!

—Pues no te parece que debemos festejarle? La orquestano ha de ser menos que la que le llevasteis al catedrático deFísica.

—¡Es verdad !

—¿Qué te parece si ponemos la contribucion á dos pesos?Anda, Placiding, empieza tu por dar, así te quedas en lacabeza de la lista.

Y como viese que Plácido daba sin vacilar los dos pesospedidos, añadió.

—Oye, pon cuatro, que ya despues te devolveré los dos; espara que sirvan de gallo.

—Pues si me los has de devolver, ¿para qué dártelos? bastacon que pongas cuatro.

— Ah ! es verdad ¡qué bruto soy! sabes que me voy volviendobruto? Pero dámelos de todos modos, para enseñarlos.

Plácido, para no desmentir al cura que le bautizó, dió lo quele pedian.

Llegaron á la Universidad.

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matamís ang dilà