Capítulo 10: Riqueza Y Miseria - Page 7 of 8

— Yo lo guardaría como reliquia... Los que vieron á MariaClara en el convento la hallaron tan flaca, tan flaca que dicen,apenas podía hablar y se cree que morirá como una santa...El P. Salví habla muy bien de ella como que es su confesor.Por eso será que Juli no ha querido desprenderse de él prefi-riendo empeñarse.

La observacion surtió efecto.

El recuerdo de su hija detuvo á Cabesang Tales.

— Si me permitís, dijo, iré al pueblo á consultarlo con mihija; antes de la noche estaré de vuelta.

Quedáronse en ello y Cabesang Tales bajó inmediatamente.

Mas cuando se encontró fuera del barrio, divisó á lo lejos,en un sendero que se internaba en el bosque, al fraile hacendero,y á un hombre que él reconoció por el que le había tomado susterrenos. Un marido que ve á su mujer entrando con un hombreen una secreta alcoba, no habría sentido más ira, ni más celosque Cabesang Tales viendo á aquellos dos dirigirse á sus campos, á los campos por él trabajados y que creía poder legará sus hijos. Se le figuró que aquellos dos se reían, se burlabande su impotencia; le vino á la memoria lo que él había dicho

no los cederé sino al que los regase con su sangre y ente-rrase en ellos á su mujer y á su hija »..

Paróse, se pasó una mano por la frente y cerró los ojos;cuando los abrió, vió que el hombre se retorcía riendo y ellego se cogia el vientre como para evitar que estalle de alegríay luego vió que señalaban hácia su casa y volvían á reir.

Un ruido vibró en sus orejas, sintió al rededor de las sienesel chasquido de un latigazo, la nube roja reapareció ante susojos, volvió á ver los cadáveres de su mujer é hija, y al ladoel hombre y el fraile riendo y cogiéndose la cintura.

Olvidóse de todo, dió media vuelta y siguió el sendero pordonde marchaban aquellos : era el sendero que conducía á susterrenos.

Simoun aguardó en vano que volviese aquella noche CabesangTales.

Al dia siguiente cuando se levantó, observó que la funda decuero de su revólver estaba vacía : abrióla y dentro encontróuna papel que contenía el relicario de oro con las esmeraldas ybrillantes y algunas líneas escritas en tagalo que decían :

Perdonareis, señor, que estando en mi casa os prive de loque es vuestro, mas, la necesidad me obliga, y en cambio devuestro revólver os dejo el relicario que tanto deseabais. Ne-cesito armas y parto á reunirme con los tulisanes.

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nag-áagaw-buhay