Capítulo 39: Doña Consolación - Page 3 of 7

La Consolación, lavandera entonces, palpándose el chichón o los chichones, repitió empezando a perder paciencia:

- Fe... lipe, Felipe... nas, Felipenas, ¿así ba?. [19]

El cabo se quedó viendo visiones. ¿Por qué resultó Felipenas en vez de Felipinas?. Una de dos: o se dice Felipenas o hay que decir Felipi...?.

Aquel día tuvo por prudente callarse; dejó a su mujer y fue a consultar cuidadosamente los impresos. Aquí su admiración llegó al colmo, restregándose los ojos: ¡A ver... despacio!. Filipinas decían todos los impresos bien deletreados: ni él ni su mujer tenían razón.

- ¿Cómo? –murmuraba- ¿puede mentir la Historia?. ¿No dice este libro que Alonso Saavedra había dado este nombre al país en obsequio al infante D. Felipe?. ¿Cómo se corrompió este hombre?. ¿Si será un indio el tal Alonso Saavedra...?.

Consultó sus dudas al sargento Gómez, que en su mocedad había deseado ser cura. Este, sin dignarse mirarle y arrojando una bocanada de humo, le contestó con la mayor prosopopeya:

- En los tiempos antiguos decíase Filipi en vez de Felipe; nosotros los modernos, como nos volvemos franchutes, no podemos tolerar dos is seguidas. Por esto la gente culta, en Madrid sobre todo, ¿no has estado en Madrid?, la gente culta, digo, ya empieza a decir: menistro, enritación; embitación, endino, etc., que es lo que se llama montarse a la moderna.

El pobre cabo no había estado en Madrid; he aquí por qué ignoraba de busilis. ¡Qué cosas se aprenden en Madrid!.

- ¿De modo que hoy se debe decir...?.

- ¡A la antigua, hombre!, este país aún no es culto, ¡a la antigua: Filipinas! –contestó Gómez con desprecio. [20]

El cabo, si era mal filólogo, era en cambio buen marido: lo que acaba de aprender, su mujer debía saberlo también y continuó la educación.

- Consola, ¿cómo llamas a tu p.... país?.

- ¿Cómo lo he de llamar?, como me lo enseñaste: ¡Felipenas!.

- ¡Te tiro la silla, p...!, ayer ya lo pronunciabas algo mejor, a la moderna, pero ahora hay que pronunciarlo a la antigua!. ¡Feli, digo, Filipinas!.

- ¡Mira que yo no soy ninguna antigua!, ¿qué te has creído?.

- ¡No importa!, ¡di Filipinas!.

- ¡No me da la gana!. Yo no soy ningún trasto viejo... ¡apenas treinta añitos! –contestó remangándose como disponiéndose al combate.

- ¡Dilo, rep..., o te tiro la silla!.

[19] El 'ba' al final de una frase en tagalog la hace interrogativa, como el 'do' al principio de la frase inglesa. La Consolación mezcla, uso muy común, español y tagalog en su pretenciosa jerga.

[20] Algo barruntaba el sargento al decir que en tiempos antiguos se decía Filipi en vez de Felipe, pero no lo suficiente para poder decir que la calidad de su educación fuera muy superior a la del cabo.. o la Consola. Era nomal, y todavía lo es, usar el nombre latino de reyes y papas en firmas, documentos, monedas y monumentos. Las palabras derivadas de raices latinas lo hacen desde el caso genitivo de los nombres, no desde el nominativo. El nombre latino de Felipe es Philippus, y su caso genitivo Philippi, por lo que las islas de Felipe se llamaron Filipinas y no de otra manera, del mismo modo como las Carolinas se llamaron así de Caroli (genitivo de Carolus), y no Carlosinas. Esta manera de derivar palabras fué connatural a las gentes cultas de hasta el fin del renacimiento cuando el latín empezó a caer en desuso.

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