Capítulo 19: La Mecha - Page 5 of 7

Simoun tocó á la ventana. Un hombre se asomó.

— Ah! señor...

Y bajó inmediatamente.

—¿Está la pólvora? preguntó Simoun.

—En sacos; espero los cartuchos.

—Y las bombas?

—Dispuestas.

—Muy bien, maestro,... Esta misma noche parte usted yhabla con el teniente y el cabo... é inmediatamente prosigueusted su camino; en Lamayan encontrará un hombre en unabanka; dirá usted « Cabesa • y el contestará « Tales. » Esmenester que esté aquí mañana. No hay tiempo que perder!

Y le dió algunas monedas de oro.

—¿Cómo, señor? preguntó el hombre en muy buen español;hay algo nuevo?

—Sí, se hará dentro de la semana que viene.

—La semana que viene! repitió el desconocido retrocediendo:los arrabales no están preparados; esperan que el Generalretire el decreto... yo creía que se dejaba para la entrada de lacuaresma!

Simoun movió la cabeza.

—No tendremos necesidad de los arrabales, dijo : con lagente de Cabesang Tales, los excarabineros y un regimientotenemos bastante. Más tarde, acaso María Clara ya estémuerta! Parta usted en seguida!

El hombre desapareció.

Plácido había asistido á esta corta entrevista y había oidotodo; cuando creyó comprender algo se le erizaron los cabellosy miró á Simoun con ojos espantados. Simoun se sonreía.

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tubong nilugaw