Capítulo 18: Supercherias - Page 7 of 7

—¡Si no ha comido nada! contestaba D. Custodio tem-blando; como la cabeza le ha estado mirando fijamente le hamagnetizado...

Aquí fué el barrullo; la sala parecía un hospital, un campode batalla. El P. Salví parecía muerto y las señoras viendo queno acudían á ellas tomaron el partido de volver en sí.

Entre tanto la cabeza se había reducido á polvo y Mr. Leedscolocaba otra vez el paño negro sobre la mesa y saludaba ásu auditorio.

—Es menester que el espectáculo se prohiba, decía D. Cus-todio al salir; es altamente impío é inmoral !

—¡Sobre todo, porque no se sirve de espejos! añadió BenZayb.

Mas, antes de dejar la sala quiso asegurarse por última vez,saltó la barrera, se acercó á la mesa y levantó el paño : nada,siempre nada.

Al dia siguiente escribía un artículo en que hablaba de cien-cias ocultas, del espiritismo etc.; inmediatamente vino una ordendel gobernador eclesiástico suspendiendo las funciones, pero yaMr Leeds había desaparecido llevándose á Hong Kong su secreto.

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