Capítulo 16: Las Tribulaciones De Un Chino - Page 6 of 8

En un grupo donde estaban muchos empleados, algunasseñoras y D. Custodio se hablaba de una comision enviada á laIndia para hacer ciertos estudios sobre los calzados de los sol-dados.

— ¿Y quiénes la forman? preguntaba una señora mayor.

—Un coronel, dos oficiales y el sobrino de S. E.

— ¿Cuatro? preguntó un empleado: ¡vaya una comision! ysi se dividen las opiniones? Son competentes al menos?

— Eso preguntaba yo, añadió otro: decía que debía ir uncivil, uno que no tenga preocupaciones militares... un zapateropor ejemplo...

—Eso es, repuso un importador de zapatos; pero como no escosa de enviar á un indio ni á un macanista y el único zapateropeninsular ha pedido tales dietas...

—Pero y ¿para qué habrán de estudiar el calzado? preguntóuna señora mayor; no será para los artilleros peninsulares!Los indios pueden seguir descalzos, como en sus pueblos.

— Justamente ¡y la caja economizaria más! añadió otra señoraviuda que no estaba contenta de su pension.

—Pero, observen ustedes, repuso otro de los presentes, amigo de los oficiales de la comision. Es verdad que muchos indios vandescalzos en sus pueblos, pero no todos, y no es lo mismomarchar á voluntad que estando en el servicio: no se puedeescoger la hora, ni el canino, ni se descansa cuando se quiere.Mire usted, señora, que con el sol que hace á mediodía, estála tierra que cuece un pan. Y ande usted por arenales, por dondehay piedras, sol por arriba y fuego por abajo, y balas pordelante...

-¡Cuestion de acostumbrarse !

— Como el burro que se acostumbró á no comer! En la pre-sente campaña, la mayor parte de nuestras bajas son ocasiona-das por heridas en las plantas de los piés... Digo lo del burro,señora, lo del burro!

—Pero, hijo, replica la señora, considere usted tanto dineroperdido en suelas. Hay para pensionar á muchos huérfanos yviudas para sostener el prestigio. Y no se sonria usted, no,hablo de mí que tengo mi pension aunque poca, muy pocapara los servicios que prestó mi marido, pero hablo de otras quearrastran una existencia infeliz: no es justo que despues detanta instancia para venir y despues dé atravesar el mar, con-cluyan aquí por morirse de hambre... Lo que usted dice de lossoldados será cierto, pero es el caso que cuento con más de tresaños de país y no he visto á ninguno cojeando.

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malambót ang pusò