Capítulo 27: El Fraile Y El Filipino - Page 8 of 8

El P. Fernandez le abrió la puerta, le siguió con los ojoshasta que le vió desaparecer al doblar el corredor. Estuvooyendo mucho tiempo el ruido de sus pasos, despues entró ensu celda y esperó que apareciera en la calle. Vióle, en efecto,oyó que decía á un compañero que le preguntaba á donde iba:

— Al Gobierno Civil ! Voy á ver los pasquines y á reunirmecon los otros!

El compañero, asustado, se quedó mirándole como quienmira á uno que se suicida y se alejó corriendo.

—Pobre joven! murmuró el P. Fernandez, sintiendo que susojos se humedecían ; te envidio á los jesuitas que te haneducado !

El P. Fernandez se equivocaba de medio en medio; los jesui-tas renegaban de Isagani y cuando á la tarde supieron quehabía sido preso, dijeron que les comprometía.

—¡Ese joven se pierde y nos va á hacer daño! Que se sepaque de aquí no ha aprendido esas ideas !

Los jesuitas no mentian, no : esas ideas solo las da Dios pormedio de la Naturaleza.

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ináapóy ng lagnát