Capítulo 7: Idilio En Una Azotea - Page 2 of 4

Pálida, respirando aceleradamente, la joven se comprimió el palpitante seno y quiso escuchar. Oyó la voz, aquella voz tan querida, que hacía tiempo sólo oía en sueños; él preguntaba por ella. Loca de alegría besó al santo que encontró más cerca, a San Antonio Abad, ¡santo feliz, en vida y en madera, siempre con hermosas tentaciones!. Después buscó un agujero, el de la cerradura, para verle y examinarle: ella sonreía, y cuando su tía la sacó de su contemplación, sin saber lo que hacía, se colgó del cuello de la anciana y la llenó de repetidos besos.

- Pero tonta, ¿qué te pasa? –pudo al fin decir la anciana, enjugándose una lágrima de sus marchitos ojos.

María Clara se avergonzó y se cubrió los ojos con el redondo brazo.

- ¡Vamos, arréglate, ven! –añadió la anciana en tono cariñoso-. Mientras él habla con tu padre de tu... ven y no te hagas esperar.

La joven se dejó llevar como una niña y allá se encerraron en su aposento.

Capitán Tiago e Ibarra hablaban animadamente cuando apareció la tía Isabel, medio arrastrando a su sobrina, que dirigía la vista a todas partes, menos a las personas...

¿Qué se dijeron aquellas dos almas, qué se comunicaron en ese lenguaje de los ojos, más perfecto que el de los labios, lenguaje dado al alma para que el sonido no turbe el éxtasis del sentimiento?. En esos instantes, cuando los pensamientos de dos felices seres se compenetran a través de las pupilas, la palabra es lenta, grosera, débil, es como el ruido bronco y torpe del trueno a la deslumbrada luz y la rapidez de la centella: expresa un sentimiento ya conocido, una idea ya comprendida, y si se usa de ella es porque la ambición del corazón, que domina todo el ser y que reboza de felicidad, quiere que todo el organismo humano, con todas sus facultades físicas y psíquicas, manifieste el poema de alegría que entona el espíritu. A la pregunta de amor de una mirada que brilla o se vela, no tiene respuesta el idioma: responden la sonrisa, el beso o el suspiro.

Y después, cuando la enamorada pareja, huyendo del plumero de la tía Isabel que levanta el polvo, se fueron a la azotea para departir en libertad entre los pequeños emparrados, ¿qué se contaron entre murmullos que os estremecíais, florecitas rojas del cabello-de-ángel?. Contadlo vosotras que tenéis aromas en vuestro aliento y colores en vuestros labios; tú, céfiro, que aprendiste raras armonías en el secreto de la noche oscura y en el misterio de nuestros vírgenes bosques; contadlo, rayos de sol, manifestación brillante del Eterno en la tierra, único inmaterial en el mundo de la materia, ¡contadlo vosotros, que yo sólo sé referir prosaicas locuras!.

Pero ya que no lo queréis hacer, lo voy a intentar yo mismo.

El cielo era azul: una fresca brisa, que no olía a rosa, agitaba las hojas y las flores en las enredaderas –por esto se estremecían los cabellos-de-ángel-, las plantas aéreas, los pescados secos y las lámparas de China. El ruido del saguán [24], que removía las turbias aguas del río, el paso de los coches y carros por el puente de Binondo llegaban distintamente hasta ellos, pero no lo que murmuraba la tía.

- Mejor, allí estaréis vigilados por todo el vecindario -decía ésta.

Al principio no se dijeron más que tonterías, esas dulces tonterías que se parecen mucho a las jactancias de las naciones en Europa: gustan y saben a miel para los nacionales, pero hacen reír o fruncir la ceja a los extranjeros.

Ella, como hermana de Caín, es celosa y por esto pregunta a su novio:

- ¿Has pensado siempre en mí?, ¿no me has olvidado en tantos viajes?. ¡Tantas grandes ciudades con tantas mujeres hermosas...!.

El también, otro hermano de Caín, sabe eludir las preguntas y es un poco mentiroso, por eso:

[24] Remo de barca pequeña. Estas barcas comunes en Filipinas son para un máximo de dos personas, muy estrechas y con una caña de bambú a un metro y medio de babor como flotador y estabilizador. El barquero se sienta en cuclillas a la popa y el único remo sirve de impelente y timón al mismo tiempo, sistema que requiere cierta habilidad; al que esto anota le tocó pasar varias horas navegando en círculos hasta que se hizo con la técnica. Se usan estas barcas para transporte personal y de mercancías ligeras y también para colocar redes (lambat) en el mar.

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hulog ng langit