Capítulo 15: El Señor Pasta - Page 3 of 5

—Los gobiernos se han hecho para el bien de los pueblos,y para cumplir con su fin debidamente tienen que seguir lasindicaciones de los cuidadanos que son los que mejor conocensus necesidades.

— Los que forman el gobierno son tambien ciudadanos y delos más ilustrados.

—Pero, como hombres, son falibles, y no deben desoir otrasopiniones.

—Hay que confiar en ellos; ellos todo lo han de dar.— Hay un refran puramente español que dice, el que nollora no mama. Lo que no se pide, no se da.

—Al contrario! contestó el abogado riendo sarcásticamente;con el gobierno sucede precisamente todo lo contrario...

Mas se detuvo de repente como si hubiese dicho demasiado,y quiso subsanar la imprudencia :

— El gobierno nos ha dado cosas que no se lo hemos pedido,ni se lo podíamos pedir... porque pedir... pedir supone quefalta en algo y por consiguiente no cumple con su deber...insinuarle un medio, tratar de dirigirle, no ya combatirle, essuponerle capaz de equivocarse y ya se lo he dicho á usted,semejantes suposiciones son atentatorias á la existencia de gobiernos coloniales... El vulgo ignora esto y los jóvenes queobran á la ligera no saben, no comprenden, no quieren com-prender lo contraproducente que es pedir... lo subversivo quehay en esa idea...

—Usted dispense, interrumpió Isagani ofendido de losargumentos que con él usaba el jurista; cuando por los medioslegales un pueblo pide algo á un gobierno, es porque le suponebueno y dispuesto á concederle un bien, y este acto, en vez deirritarle, le debiera halagar: se pide á la madre, nunca á la ma-drastra. El gobierno, en mi inexperta opinion, no es un seromnisciente que puede ver y prever todo y aun cuando lo fuese,no podría ofenderse, porque ahí tiene usted á la misma iglesiaque no hace más que pedir y pedir al Dios que todo lo ve yconoce, y usted mismo pide y exige muchas cosas en los tribu-nales de ese mismo gobierno, y ni Dios ni los tribunales hastaahora se dieron por ofendidos. Está en la conciencia de todosque el gobierno, como institucion humana que es, necesita delconcurso de los demas, necesita que le hagan ver y sentir larealidad de las cosas. Usted mismo no está convencido de laverdad de -su objecion; usted mismo sabe que es tirano y dés-pota el gobierno que, para hacer alarde de fuerza é indepen-dencia, todo lo niega por miedo 6 por desconfianza y que sololos pueblos tiranizados y esclavizados son los que tienen eldeber de no pedir nada jamás. Un pueblo que deteste á sugobierno no debe exigirle mas sino que abandone el poder.

El viejo abogado hacía muecas sacudiendo á un lado y otrola cabeza en señal de descontento y pasándose la mano porla calva; despues en tono de protectora compasion dijo :

—Hm! malas doctrinas son esas, malas teorías, hm! Comose conoce que es usted joven y no tiene esperiencia de la vida.Vea usted lo que les está pasando á los chicos inespertos queen Madrid piden tantas reformas: están tachados todos defilibusterismo, muchos no se atreven á volver, y sin embargo¿Que piden? Cosas santas, viejas é inocentes de puro sabidas...Pero hay cosas que no se las puedo explicar, son muydelicadas... vamos... le confieso que existen otras razones quelas dichas que impulsan á un gobierno sensato á negarse siste-máticamente á los deseos de un pueblo.., no... puede sucedersin embargo que nos encontremos con gafes tan fátuos y ridí-culos... pero siempre hay otras razones... aunque lo que se pida sea lo más justo... los gobiernos son de distintas condi-ciones...

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waláng bibíg