Capítulo 30: Julî

La muerte de Capitan Tiago y la prision de Basilio sesupieron pronto en la provincia, y para honra de los sencilloshabitantes de San Diego diremos que se sintió más la últimay solo de ella se habló casi. Y como era de esperar, la noticiafué adoptando diferentes formas, se dieron detalles tristes,pavorosos, se explicó lo que no se comprendía, se suplieronlas lagunas con conjeturas, estas pasaron por hechos aconte-cidos y el fantasma así engendrado aterró á sus mismosprogenitores.

En el pueblo de Tiani se decía que, cuando menos, cuandomenos, el jóven iba á ser deportado y muy probablemente asesi-nado durante el viaje. Los timoratos y pesimistas no secontentaban con esto y hablaban de horcas y consejos deguerra; Enero era un mes fatal, en Enero fué lo de Cavite yaquellos, con ser curas, fueron ahorcados; con que un pobreBasilio sin amparo ni amistades...

—Yo ya le decía! suspiraba el Juez de Paz, como si algunavez hubiese dado un consejo á Basilio ; yo ya le decía...

—Era de prever ! añadía hermana Penchang : entraba en laiglesia y cuando veía algo sucia el agua bendita, no se santi-guaba! Hablaba de animalitos y enfermedades, abá, castigode Dios! Merecido lo tiene ! Como si el agua bendita pudiesetrasmitir enfermedades! Todo lo contrario, abá!

Y contaba como se había curado de una indigestion moján-dose el ombligo con el agua bendita al mismo tiempo que re-zaba el Sanctus Deus, y recomendaba el remedio á los presentescuando padezcan disenterías ó ventosidades ó reine la peste,solo que entonces deben rezar en español:

Santo Dios

Santo fuerte

Santo inmortal

Líbranos señor de la pesteY de todo mal.

—El remedio es infalible, pero hay que llevar el aguabendita á la parte dolorida 6 enferma, decía.

Pero muchos hombres no creían en estas cosas ni atribuíanla prision de Basilio á castigo de Dios. Tampoco creían eninsurrecciones ni en pasquines, conocido el caracter ultra-pacífico y prudente del estudiante, y prefirieron atribuirla ávenganzas de frailes, por haber sacado de la servidumbre áJuli, hija de tulisan, enemigo mortal de cierta poderosa corpo-racion. Y como tenían bastante mala idea de la moralidadde la misma corporacion y se recordaban mezquinas venganzas,la conjetura se creyó la más probable y justificada.

—¡Qué bien hice en echarla de mi casa! decía hermana Pen-chang; no quiero tener disgustos con los frailes, asi que laapuré á que buscase dinero.

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pantawíd-gutom